
Hoy hace un mes que cambié de vida. O mejor dicho, que emprendí un nuevo camino. Bueno, realmente todo empezó algunas semanas antes, pero quizá el paso más evidente en este camino ha sido la vuelta a casa.
Durante los últimos dos años escuché mil veces “vuelve a casa, estarás mejor”, pero me resistía. Siempre pensé que yo solo sería capaz de hacer que todo mejorase, que en el fondo no me iba tan mal, y que yo solo podía con todo.
Pero en los últimos dos meses, una serie de cambios a mi alrededor unidos al cambio de mentalidad que experimenté, me hicieron verlo todo claro. Supongo que quien encendió la chispa del cambio fue Jero, el gran Jerónimo Palacios, a quien le agradeceré eternamente que me guiase y me acompañara en los primeros pasos del camino hacia el cambio. Gracias amigo.
También mi querido “Peter Pan” decidió cambiar de rumbo y volar hacia el puente de Triana, en busca de nuevos retos profesionales. Casi tres años compartiendo piso con un tipo increíble han sido una experiencia inolvidable. Nos quedábamos la gatita y yo pensando si buscar a alguien para el piso, o mudarnos con alguien para ver qué tal.
En el plano laboral el asunto lejos de mejorar, empeoraba. Cada dia me desilusionaba más. Tras unos cuantos contactos prometedores y mucha verborrea, al final me di cuenta de que cada uno tira para donde más le interesa. Siempre he sido un poco iluso, la verdad.
Necesitaba cambiar, ponerme a hacer cosas de verdad, empezar proyectos nuevos y recuperar la ilusión, y ví claro que volver a Almería y retomar la universidad era lo que necesitaba. Me costó tomar la decisión, y a pesar de haberme dejado cosas por el camino, de echar de menos Granada y a un montón de gente increíble, no me voy a arrepentir de haberlo hecho. Incluso creo que me arrepentiré de no haberlo hecho antes.
Ahora vuelvo a ser universitario, hago deporte todos los días, soy una persona más tranquila y disfruto más de mis amigos, de mi familia y de los pequeños placeres de la vida. Todo se resume en lo que los japoneses llaman “kaizen“, se traduce como “mejora continua” y básicamente consiste en recordar que siempre es posible hacer mejor las cosas.
Pronto volveré a la carga con los posts técnicos, que ya tengo ganas. Sólo necesitaba sacar fuera todo esto.
Y para terminar, una cita de Gandhi:
“Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras.
Cuida tus palabras porque se transformarán en actos.
Cuida tus actos porque se harán costumbre.
Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter.
Cuida tu carácter porque formará tu destino.
y tu destino, será tu vida.”
De nuevo, sed felices.
